
Son pocos y distantes entre sí y, lo admito, no tengo ni idea de cómo lo hacen. Sólo de pensarlo me hace empezar en buscar una botella de Motrin. Pero, deme un equipo y voy a encontrar las tendencias y los patrones para lograr que las vacas gordas vuelvan a casa.
Muchos han dicho “Yo no juego a la lotería porque es un juego”. Así es, es un juego. Entonces, ¿qué? Es divertido, emocionante y fácil de jugar y, si se juega de forma responsable, es barato y no va a causar daños financieros a nadie. Entonces, ¿qué está esperando? Poner en marcha la máquina de burbujas y vamos a esperar los próximos sorteos.
Ahora, si alguien, porque es sincero a alguna creencia religiosa, no juega, estoy bien con eso y respeto su decisión. Pero no, cuando un hipócrita supone que de alguna manera es superior y trata de reivindicarse en el terreno moral.
No parece haber escasez de escépticos y críticos que disfrutan expresando su desprecio por el uso de software de lotería para aumentar las probabilidades de un jugador para ganar la lotería.
En esencia, creo que es un disparate. Incluso ante la abrumadora evidencia en contrario, a partir del análisis de las historias de los números ganadores de cada lotería, los escépticos y críticos recurren a lo que creen que es su carta de triunfo, “el uso de software de lotería es hacer trampa”.
No hay duda de que el uso de software de lotería de calidad puede aumentar las probabilidades de un jugador serio para ganar la lotería. Pero, intentar engañar a los jugadores es ridículo. Sin predicciones y pronósticos, los negocios, la industria y el gobierno estarían paralizados.

Este sencillo pero divertido juego resultó ser más llamativo de lo que se pensó en algún momento, ahora resulta ser uno de los más populares del planeta. La Sociedad Mundial de Piedra, Papel o Tijera, con sede en Toronto (Canadá) y oficinas en varios países es la máxima autoridad, y regula los torneos alrededor del mundo.
Parece insólito, pero cientos de competidores “expertos” de todos los rincones del mundo en esta práctica se dieron cita en Toronto para el Campeonato Mundial para probar su ingenio ante los mejores exponentes con larga trayectoria y reconocimiento.
Las reglas para jugarlo son muy simples, se lleva a cabo entre dos jugadores que cuentan hasta tres y al mismo tiempo, enseñan una de sus manos, ya sea formando con ella una piedra (el puño cerrado), papel (la mano abierta con los dedos extendidos), o una tijera (señal de una “V” con el dedo índice y el medio).
De esta manera, el ganador se define según muestren las figuras, la piedra aplasta la tijera y gana, la tijera corta el papel y el papel envuelve la piedra resultando victoriosa. En caso que ambos competidores hagan la misma figura, se declara un empate y repetirían el ejercicio.
Además de los torneos, se organizan con frecuencia conferencias y un retiro anual para practicantes en los que se enseñan reglas básicas a los aprendices hasta estrategias complejas para los ganadores de campeonatos anteriores.
