
¿Quién necesita de la superstición cuando se tiene habilidad? Bueno, los profesionales, por ejemplo. ¿Nunca notaste que Tiger Woods siempre viste algo rojo en su camiseta a la hora de jugar la final de un torneo? Y por los resultados que arroja su juego, algo le debe funcionar ese color. Algo de suerte podría traernos jugar golf vestidos en rojo; al menos nos ubicarían más fácil dentro del campo.
Pero si una particularidad tiene la superstición, es que no todas pueden ser llevadas a todos los campos. Así que antes que te vistas todo en rojo para ir a jugar una mesa de Hold’em, te invito a que demos una pequeña vuelta por el mundo del pensamiento mágico.
La superstición es definida por la Academia Española, cómo una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Esta creencia deposita en el supersticioso el ánimo para pensar que puede modificar su suerte o su destino. Y si tuviéramos que ver en la línea de la historia, nos daríamos cuenta que la superstición ha acompañado al hombre desde siempre.
Ya los romanos y los griegos eran conocidos por su gran lista de supersticiones. Y no es de extrañar que el origen etimológico de la palabra nazca con ellos; y que la palabra provenga del latín super-stare; que significa “permanecer sobre”, figurativamente para los romanos: sobrevivir o ser el testigo.
