
Y claro, si la suerte no te ayuda a ti, lo que vas a querer hacer es ayudar tú a la suerte para que la suerte de ayude a ti.
Básicamente así podríamos definir también a la suerte. ¿Qué hace que una persona se incline hacia una superstición? Bueno, la respuesta depende del tipo de superstición a la que esté recurriendo esa persona en específico.
Pensemos que el zodíaco, por ejemplo, es un tipo muy común de superstición; y las personas que recurren a él, lo hacen porque están tratando de prevenir o de pre visualizar una situación con la mayor antelación posible.
De la misma familia podrían destacarse la quiromancia y la cartomancia; y aunque con la quiromancia se usen las manos y con la cartomancia las cartas, este tipo de supersticiones preventivas no suelen darse tanto en el mundo de los apostadores, quienes recurren a otro tipo de supersticiones.
No encontrarás tampoco el pensamiento mágico de los astros o las fuerzas espirituales en los apostadores –a menos que te topes con alguno que sea en extremo extraño -; porque todos sabemos que las supersticiones favoritas de los que juegan son los amuletos, los ritos y el mal agüero.
Las patas de conejo, las herraduras, tocar madera, son algunas de las supersticiones más socorridas por apostadores de las más diversas disciplinas. Lo importante de manejar la superstición, es que esta no interfiera con tu forma de juego, así que mejor tocar madera para que esto no ocurra.

¿Quién necesita de la superstición cuando se tiene habilidad? Bueno, los profesionales, por ejemplo. ¿Nunca notaste que Tiger Woods siempre viste algo rojo en su camiseta a la hora de jugar la final de un torneo? Y por los resultados que arroja su juego, algo le debe funcionar ese color. Algo de suerte podría traernos jugar golf vestidos en rojo; al menos nos ubicarían más fácil dentro del campo.
Pero si una particularidad tiene la superstición, es que no todas pueden ser llevadas a todos los campos. Así que antes que te vistas todo en rojo para ir a jugar una mesa de Hold’em, te invito a que demos una pequeña vuelta por el mundo del pensamiento mágico.
La superstición es definida por la Academia Española, cómo una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Esta creencia deposita en el supersticioso el ánimo para pensar que puede modificar su suerte o su destino. Y si tuviéramos que ver en la línea de la historia, nos daríamos cuenta que la superstición ha acompañado al hombre desde siempre.
Ya los romanos y los griegos eran conocidos por su gran lista de supersticiones. Y no es de extrañar que el origen etimológico de la palabra nazca con ellos; y que la palabra provenga del latín super-stare; que significa “permanecer sobre”, figurativamente para los romanos: sobrevivir o ser el testigo.
