
Si eres de los que se siente culpable por haber llevado una pata de conejo al casino, es porque no conoces algunas de las historias de los grandes supersticiosos del juego.
Así es; incluso algunos de los mejores jugadores hacen uso de una excéntrica parafernalia a la hora de jugar. ¿Por qué? Bueno, porque una vez que la mente ha ligado el éxito a un comportamiento predeterminado, es mejor continuar con ese comportamiento para seguir llamando a la suerte.
Tenemos el caso de Diana Weden, por ejemplo, quien siempre jugará unas cuantas manos de solitario, y si gana en el solitario, entonces se sentirá segura de jugar póker, y si pierde, entonces no se animará a poner sus fichas sobre la mesa.
Eso me parece normal, puedes decir, tomando en cuenta que tal acción puede considerarse como una forma de ir midiendo la habilidad con la que ella llega al casino –un precalentamiento antes de hacer deporte.
¿Pero qué me dices entonces de dices de Johnny Hale, quien apuesta al póker cuando llueve, porque siente que la lluvia le traerá la suerte para ganar? Y puede decirse entonces que a Hale, le cae la suerte del cielo. Pero manías las hay, y cada quien tiene su amuleto, por más extraño que pueda parecerle al resto de la gente.
Un caso particular es el de Debbie Burkhead, quien cuando está en una racha ganadora se rehúsa a que le cambien el cenicero, y aunque se lo pueden limpiar, el cenicero se queda donde está.

Y claro, si la suerte no te ayuda a ti, lo que vas a querer hacer es ayudar tú a la suerte para que la suerte de ayude a ti.
Básicamente así podríamos definir también a la suerte. ¿Qué hace que una persona se incline hacia una superstición? Bueno, la respuesta depende del tipo de superstición a la que esté recurriendo esa persona en específico.
Pensemos que el zodíaco, por ejemplo, es un tipo muy común de superstición; y las personas que recurren a él, lo hacen porque están tratando de prevenir o de pre visualizar una situación con la mayor antelación posible.
De la misma familia podrían destacarse la quiromancia y la cartomancia; y aunque con la quiromancia se usen las manos y con la cartomancia las cartas, este tipo de supersticiones preventivas no suelen darse tanto en el mundo de los apostadores, quienes recurren a otro tipo de supersticiones.
No encontrarás tampoco el pensamiento mágico de los astros o las fuerzas espirituales en los apostadores –a menos que te topes con alguno que sea en extremo extraño -; porque todos sabemos que las supersticiones favoritas de los que juegan son los amuletos, los ritos y el mal agüero.
Las patas de conejo, las herraduras, tocar madera, son algunas de las supersticiones más socorridas por apostadores de las más diversas disciplinas. Lo importante de manejar la superstición, es que esta no interfiera con tu forma de juego, así que mejor tocar madera para que esto no ocurra.
