
Se necesita una gran disciplina para no apostar en ocasiones, para alejarse de una apuesta cuando el valor no es correcto, para decirle no a la pequeña apuesta por diversión, para mantener su dinero en el bolsillo.
Los apostantes de todas las formas y tamaños, incluso los más astutos que podrían ganar en el juego, caen en la trampa de la falta de disciplina.
Después de un período de ganar se olvidan de la disciplina que tuvieron y que los hizo ganadores, del esfuerzo que hicieron para ser víctimas del exceso de confianza, la pereza y la indisciplina.
Al ser un apostador con éxito a largo plazo es como nadar contra la corriente. Se requiere esfuerzo para permanecer quieto, un esfuerzo aún mayor para seguir adelante.
7) La emoción
La apuesta es un juego solitario, además de ser un juego altamente calificado. Muchas veces la emoción marchita el éxito de varias maneras.
Como en las leyes de oferta y demanda del mercado, las apuestas también indican que a largo plazo, la emoción arruinará al jugador. Debe neutralizar la emoción, mantener la disciplina y con largas prácticas de conducta arribará al éxito.
Todos nos emocionamos con las apuestas, pero los jugadores deben hacer de esto un arte fino y controlar esas emociones. Leer más…
