
Lo que estás acostumbrado a ver en los programas de televisión, y lo que verás que sucede en los partidos reales de póker, es muy diferente.
Del mismo modo, lo que sucede en las frondas regulares y en las finales también es muy diferente. A continuación veremos algunas de las diferencias entre las partidas regulares de Texas Hold’em y las finales de los torneos de póker en este estilo:
En una situación en la que sólo hay cuatro jugadores que permanecen activos en la mesa de póker, y en la que hay mucho juego para cualquiera de los jugadores que esté en riesgo de perder manos y que intenta sobrevivir, verás que los jugadores serán forzados a tomar acción en forma casi desesperada.
Y es que, incluso si no ganas, al menos no estarás desaparecido de la mesa, y permanecerás de alguna forma activo.
Este tipo de torneos generalmente comienzan con 100 jugadores, a los que se le ofrece una gran paga si llegan a la mesa final, sin importar otras características.
Si estás jugando una mano regular de Texas Hold’em de 10 o nueve participantes, con estructuras de apuestas limitadas, entonces verás que no hay urgencia alguna de participar y de apostar. Aún si tienes una mano que pareciera ser muy buena, los otros 89 jugadores también podrían tener una mano buena, o incluso una mejor que la tuya. Leer más…
