
Muchas veces, mientras he estado jugando juegos de azar, he buscado signos sutiles que me ayuden a hacer mi siguiente apuesta. Para ejemplo, si estoy jugando en la ruleta y una persona con una blusa roja está junto a mí, entonces voy a hacer una apuesta en el color rojo.
Si estoy teniendo muy buena suerte en la mesa de blackjack y el distribuidor comienza a ser menos amistoso, entonces lo tomo como una señal para pasar a otra mesa porque mi suerte está por cambiar. La superstición y el mito siempre desempeñan un pequeño papel en el área de juego.
Una práctica común es soplar los dados antes de arrojarlos, muchos jugadores creen esto en realidad puede darle a su juego una ventaja siguiendo ciertas creencias irracionales que han asociado con el juego de azar.
Aunque la mayoría de los jugadores han adoptado su propio conjunto de prácticas supersticiosas, aún sigue siendo un conjunto común de creencias que tienen adoptado muchos jugadores en un momento u otro.
Algunas de las supersticiones que se cree que traen buena suerte incluyen:
- Conseguir un trébol de cuatro hojas.
- Llevar una pata de conejo.
- Conseguir una herradura.
- Llevar un amuleto personal de la suerte.
- El uso de un elemento de suerte en la ropa.
- Soplar los dados antes de rodarlos.
- Cruzar los dedos.
- Apilar de fichas de juego lo más perfectamente posible.
- El color rojo. Leer más…

Todas las tarjetas tienen su origen en el Tarot y, si bien hoy en día los distribuidores se limitan a un simple mensaje divino (que le ganó la mano o que haya perdido esa mano), los concesionarios de la última voluntad de la Divinidad: “Lo sentimos, pero las tarjetas preveén que mañana Magog se apodera de la ciudad y diezme a su pueblo!”
Sin embargo, vivimos en una era científica y las divagaciones sobre dioses y diosas, el destino, libre albedrío y la adivinación, deben inevitablemente TERMINAR, debemos ir por un camino a través de laberintos.
Midas de la investigación científica. El sabio dice: “No me digan, los profetas estaban en ayunas durante 40 días y 40 noches, y Dios les dio visiones. Eran alucinaciones porque sus cerebros habían sido privados de alimentos y se están deteriorando”.
La mística ha reducido a la neuroquímica y la psicología de los atletas ganadores, lo han reducido a uno que tiene los mejores músculos para tirar. Así también con el juego de casino.
¿Desafío a los dioses? Escuchen, aquí están los hechos, tal como nuestra nueva religión, la ciencia, los ve.
Según el profesor Marvin Zuckerman de la Universidad de Delaware, una autoridad líder sobre las causas y los efectos de la toma de riesgos en los seres humanos, algunas personas son “buscadores de sensaciones” ,tienen hambre y sed de “variadas, novedosas, complejas e intensas sensaciones y experiencias.” Jugadores y otros tomadores de riesgo entran en esta categoría.

Y también las hay supersticiones numéricas, como en el caso de Edria Petro y Howard Tahoe, quienes consideran el número uno y el número diez como números de mala suerte; o Berry Johnston quien cree que el número seis está maldito.
Y la superstición y las aves de mal agüero no sólo tocan a los objetos y a los números, sino incluso a los jugadores mismos. Barbara Enright, por ejemplo, no puede jugar cuando está presente Max “el gato negro” Shapiro, y por azares del destino, Max siente que no puede jugar cuando Barbara está cerca de él.
¿Será una cuestión de suerte o habrá una historia más allá de ello? Hay algunas manías supersticiosas mucho más sencillas, como la que tiene Allen Cunningham, quien sólo reacomoda el orden de sus fichas para “cambiar su suerte”.
Y si de fichas de suerte se trata, ¿qué ficha puede traer más suerte que una que ha sido usada por el mismísimo Frank Sinatra? Stevie Del Borrell toca su ficha que fue usada por Frank Sinatra cada vez que quiere hacer un llamado a la suerte. Y debemos admitir que de todas las supersticiones, está probablemente puede ser la más glamurosa.
Lo cierto es que en una actividad como las apuestas, donde la suerte siempre hace acto de presencia, es inevitable querer influir en el resultado final. Así que no nos debe extrañar el comportamiento de los apostadores; después de todo, ¿a quién no le gusta pensar que puede influir sobre un resultado?

Y por más que nos parezcan extrañas las anclas de suerte que los jugadores echan, cuando vienen de profesionales suelen tener un poco más de peso de autoridad.
¿Por qué? Porque vemos que les resultan efectivas. Cuando me enteré David Burch no podía jugar si no tenía su bebida Mountain Dew a su lado, no supe si era una superstición o una estrategia de marketing de la gaseosa.
¿Y qué me dicen de David Rabbi, quien jamás juega los días sábados porque cree que son de muy mala suerte? Pero si hay una superstición extraña, esa es la del profesional Mike Sexton, quien se niega a mirar directamente a los croupieres, ya que piensa que no quiere verse influenciado por repartidores que traigan mala suerte, y para no estar con ese pensamiento en la cabeza, mejor no los mira.
Y ya que tocamos el tema de los repartidores, John Bonetti es incapaz de jugar en una mesa donde el repartidor esté comiendo goma de mascar, ya que lo considera de mal agüero, y para Joe Petro, los repartidores que lucen infelices, son repartidores que no le traerán suerte.
Así que para ser croupier, además de habilidades matemáticas y concentración en el juego, se necesita encarar el arsenal de manías que los jugadores cargan; de modo que para un croupier es más fácil si la superstición no lo toca, como en el caso de Jack Fox, quien sólo juega si lleva puesta su chaqueta de la suerte.

Si eres de los que se siente culpable por haber llevado una pata de conejo al casino, es porque no conoces algunas de las historias de los grandes supersticiosos del juego.
Así es; incluso algunos de los mejores jugadores hacen uso de una excéntrica parafernalia a la hora de jugar. ¿Por qué? Bueno, porque una vez que la mente ha ligado el éxito a un comportamiento predeterminado, es mejor continuar con ese comportamiento para seguir llamando a la suerte.
Tenemos el caso de Diana Weden, por ejemplo, quien siempre jugará unas cuantas manos de solitario, y si gana en el solitario, entonces se sentirá segura de jugar póker, y si pierde, entonces no se animará a poner sus fichas sobre la mesa.
Eso me parece normal, puedes decir, tomando en cuenta que tal acción puede considerarse como una forma de ir midiendo la habilidad con la que ella llega al casino –un precalentamiento antes de hacer deporte.
¿Pero qué me dices entonces de dices de Johnny Hale, quien apuesta al póker cuando llueve, porque siente que la lluvia le traerá la suerte para ganar? Y puede decirse entonces que a Hale, le cae la suerte del cielo. Pero manías las hay, y cada quien tiene su amuleto, por más extraño que pueda parecerle al resto de la gente.
Un caso particular es el de Debbie Burkhead, quien cuando está en una racha ganadora se rehúsa a que le cambien el cenicero, y aunque se lo pueden limpiar, el cenicero se queda donde está.

Y claro, si la suerte no te ayuda a ti, lo que vas a querer hacer es ayudar tú a la suerte para que la suerte de ayude a ti.
Básicamente así podríamos definir también a la suerte. ¿Qué hace que una persona se incline hacia una superstición? Bueno, la respuesta depende del tipo de superstición a la que esté recurriendo esa persona en específico.
Pensemos que el zodíaco, por ejemplo, es un tipo muy común de superstición; y las personas que recurren a él, lo hacen porque están tratando de prevenir o de pre visualizar una situación con la mayor antelación posible.
De la misma familia podrían destacarse la quiromancia y la cartomancia; y aunque con la quiromancia se usen las manos y con la cartomancia las cartas, este tipo de supersticiones preventivas no suelen darse tanto en el mundo de los apostadores, quienes recurren a otro tipo de supersticiones.
No encontrarás tampoco el pensamiento mágico de los astros o las fuerzas espirituales en los apostadores –a menos que te topes con alguno que sea en extremo extraño -; porque todos sabemos que las supersticiones favoritas de los que juegan son los amuletos, los ritos y el mal agüero.
Las patas de conejo, las herraduras, tocar madera, son algunas de las supersticiones más socorridas por apostadores de las más diversas disciplinas. Lo importante de manejar la superstición, es que esta no interfiera con tu forma de juego, así que mejor tocar madera para que esto no ocurra.
