
Si eres de los que se siente culpable por haber llevado una pata de conejo al casino, es porque no conoces algunas de las historias de los grandes supersticiosos del juego.
Así es; incluso algunos de los mejores jugadores hacen uso de una excéntrica parafernalia a la hora de jugar. ¿Por qué? Bueno, porque una vez que la mente ha ligado el éxito a un comportamiento predeterminado, es mejor continuar con ese comportamiento para seguir llamando a la suerte.
Tenemos el caso de Diana Weden, por ejemplo, quien siempre jugará unas cuantas manos de solitario, y si gana en el solitario, entonces se sentirá segura de jugar póker, y si pierde, entonces no se animará a poner sus fichas sobre la mesa.
Eso me parece normal, puedes decir, tomando en cuenta que tal acción puede considerarse como una forma de ir midiendo la habilidad con la que ella llega al casino –un precalentamiento antes de hacer deporte.
¿Pero qué me dices entonces de dices de Johnny Hale, quien apuesta al póker cuando llueve, porque siente que la lluvia le traerá la suerte para ganar? Y puede decirse entonces que a Hale, le cae la suerte del cielo. Pero manías las hay, y cada quien tiene su amuleto, por más extraño que pueda parecerle al resto de la gente.
Un caso particular es el de Debbie Burkhead, quien cuando está en una racha ganadora se rehúsa a que le cambien el cenicero, y aunque se lo pueden limpiar, el cenicero se queda donde está.

1 Comentario a “ Parafernalia (1) ”
22-09-2009 at 2:46
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