
Usted tenía treinta y seis oportunidades de ganar, había una sola posibilidad de perder. El resultado de este juego seguramente que no va a ser determinado por la suerte. Usted aplastará a su oponente, muy pronto o tal vez un poco más tarde. Cuando tiene suerte, se supone que tuvo una “super” suerte, pero fue lo suficientemente bueno, siempre y cuando él esté dispuesto a seguir haciendo la misma apuesta una y otra vez.
Por otro lado, el Texas Hold’em requiere mucho más de la suerte que del azar a diferencia de Omaha o Stud. Es por eso que el juego es más popular. Los jugadores pobres pueden tener mejor suerte y por más tiempo. Pero lo extraño, es que el Hold’em requiere habilidades a largo plazo. Ganar un juego de Hold’em a menudo demanda la explotación de pequeños pozos. En cambio para ganar en Omaha requiere la explotación de enormes pozos pero con menor frecuencia.
En la mayoría de las variantes, el Omaha es un juego mucho más simple. Cuando es jugado por buenos jugadores, los juegos de Omaha son horribles, las ciegas son enormes y es lo que obliga a apostar a los jugadores. Esta es la razón por la que Omaha nunca será “el juego del futuro”. Los jugadores pobres no tienen ninguna posibilidad. Los buenos jugadores se los comen vivos. En muchas localidades, los juegos de Omaha sólo duran un rato, ya que los malos jugadores pierden su dinero y vuelven a los juegos de azar donde la suerte del Hold’em les da una oportunidad.
