
Jugar bajo los efectos del alcohol y/o drogas. Incluso es recomendable no beber ni fumar durante el juego ya que, está comprobado, disminuye en forma significativa la capacidad de discernimiento de las personas y se produce cansancio mental más rápido.
Lo anterior se traduce en un costo de oportunidad al dejar de apostar antes que en condiciones normales y por supuesto, en un serio riesgo de realizar apuestas erróneas sin un análisis previo. En pocas palabras, el jugador está propenso a un apasionamiento en sus apuestas, lo que puede tener consecuencias económicas muy negativas.
Perder el control y apostar altas sumas tras haber perdido una cantidad determinada de fichas, con el objetivo de obtener una inmediata recuperación del capital perdido.
Aun con el mejor sistema de juego, se puede empezar perdiendo en las primeras jugadas, pero el jugador no debe impacientarse y mucho menos querer recuperar todo en una sola jugada, ya que en una jugada puede desarmar todo el sistema de juego y perder mucho más dinero.
No dejar de apostar durante algunas jugadas para generar momentos oportunos de apuestas. Según Gerolamo Cardano, gran matemático del siglo XVI, la gran y mayor ventaja que posee el jugador respecto a la banca es la de no apostar, ya que espera las jugadas propicias para apostar luego de una secuencia de jugadas poco probables y que le dan una gran opción de ganar en sus apuestas.
No saber retirarse a tiempo. Si bien es un concepto bastante subjetivo, ello debe estar sujeto a la capacidad física y mental de cada persona y a los objetivos de ganancia que cada jugador se haya planteado al inicio del juego. Como siempre, uno de los factores que juega en contra es el de la ambición tras ver un incremento de sus ganancias en las últimas jugadas y creer que en las próximas jugadas este incremento podría aun ser mayor.
Via: Trucosyruleta
