
El keno se distingue de otros tipos de juegos de apuestas debido a que todas las acciones se desarrollan en su propio salón.
Originalmente, el keno se basaba en simular carreras de caballos que eran creadas por los dueños de los casinos de Nevada.
Esto se hacía porque en la década del sesenta, los juegos de lotería eran ilegales en los Estados Unidos, y ésa era la forma de evadir la ley que declaraba al keno como un juego ilegal.
Al igual que el bingo, el keno requiere su propio salón con asientos. También requiere de su propio artefacto de sorteo y una forma de transmitir los resultados a una gran cantidad de personas.
Cuando uno entra a un casino e ingresa al salón de keno, lo primero que encontrará es una gran cantidad de asientos o sillones. A menudo esta área está separada del resto del casino por una pared de vidrio.
En algunos casinos existe un bol de plástico que deja caer las bolas numeradas dentro del bolillero, y en otros existe tan sólo un generador randómico de números computarizado.
Para facilitarle el juego a los individuos que realizan múltiples tareas mientras apuestas, la mayoría de los casinos emplea a personas llamadas corredores de keno, que entregan los boletos marcados de los clientes en la ventanilla.
Luego estos corredores vuelven con el recibo computarizado correspondiente y se lo entregan al jugador, preguntándole si desea realizar otra apuesta.
