
¿Pero cómo es que están programadas estas máquinas que han causado fascinación en los jugadores durante años? Es decir, nosotros sabemos que los casinos no pueden obtener dinero de las máquinas si estas entregan más dinero del que entra en ellas, es más, ni siquiera pueden obtener un beneficio si las máquinas entregan a los jugadores la misma cantidad de dinero que ellos insertan. En vez de eso, las máquinas están programadas para entregar un porcentaje del dinero que perciben sobre su total de tiempo.
Así, si pensamos que una máquina entrega al público un noventa por ciento del dinero que percibe, nos daremos cuenta que se trata de una ganancia de diez centavos por cada dólar o euro que se le inserta. Siguiendo con este razonamiento también comprendemos que lo aburrido que puede resultar de una máquina tragamonedas es que se nos devuelva sólo noventa centavos de cada dólar o euro que metemos en ella. Eso suena poco divertido.
Por eso, la máquina no está programada para devolver el noventa por ciento de lo que se le ingresa al instante, sino hacerlo de manera esporádica y sorpresiva, y así, la sensación que predomina, no es la de haber perdido el diez por ciento de nuestro dinero, sino la de haber ganado el diez por ciento del dinero de mucha gente en una sola tanda.

Deje un comentario
Debes estar logueado para comentar.