
Los análisis que se han hecho del intento de controlar los dados han identificado ocho elementos físicos involucrados en el tiro.
Cada uno de ellos debe ser ejecutado con un alto nivel de eficiencia y maestría de forma que el jugador realmente obtenga una ventaja de su parte por sobre el casino.
El primero es la posición en la mesa: aquel que desea controlar a los dados debe tener su lugar o rincón para tirar en forma efectiva.
La mayoría de los expertos en control de los dados recomiendan aprender sólo cuatro posiciones de manera que, con la práctica, uno alcance un alto nivel de eficiencia desde cualquiera de ellas.
El segundo elemento es la posición inicial de los dados. Esta posición inicial en que el jugador arroja los dados determina cuál es el número que tendrá más posibilidad de salir.
El tercer elemento es el ángulo que se utiliza para levantar los dados. Este ángulo determinará que los dados queden pegados el uno del otro o tiendan a separarse. Esto último siempre es lo más desaconsejable.
El cuarto elemento es la forma en la que se agarran los dados. Esto determinará que los dados se muevan o se deslicen.
Ambos dados de los dados deben sufrir fuerzas equivalentes si no queremos que se separen. El quinto elemento es la fuerza con la que se sujetan los dados.
Una vez que se tienen los dados en la mano, la fuerza con la cual los sostenemos y la cantidad de dedos que utilizamos determinará cuánto control podemos llegar a tener sobre ellos.
El sexto elemento es la forma en que soltamos los dados. Nuevamente influye aquí la forma en que se utilizan los dedos, pero también la forma en que logremos hacer que la muñeca y el brazo formen un suave movimiento continuo. El séptimo elemento analizado es el control sobre el girar de los dados.
Esto quiere decir, la forma en que los dados giran en el aire, cuántas vueltas realizan antes de pegar contra la pared y si giran de la misma forma ambos dados o si hacemos que uno gire más rápido que el otro.
El último elemento es el control por sobre el rebote que los dados realizan contra la pared. Este rebote puede ser más fuerte o más suave, más alto o más bajo. Cuanto más alto pegan en la pared y más fuerte rebotan, más difícil es controlar el resultado.
